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El quehacer del chinchinero siempre ha sido de interés de la prensa. El sonido de su tambor ha estado presente en las más diversas celebraciones populares de nuestro país, como una parte indispensable de su historia y su cultura.

El arte del chinchinero ha traspasado fronteras y se han convertido en embajadores culturales en lugares tan apartados como Francia o Italia.

En estos recortes de prensa se pueden encontrar fragmentos de un oficio que se ha mantenido en el tiempo gracias al esfuerzo de chilenos como la familia Sepúlveda que han logrado rescatar el colorido  y sonoridad de un arte callejero que ha encantado por décadas a niños y adultos.